En estos momentos de confinamientos perimetrales, las opciones de disfrutar de parajes naturales se reducen e incluso para algunos, según dónde vivan, se anulan. Nosotros, al vivir en un pueblo de Teruel, pudimos disfrutar por última vez de nuestro querido Pirineo en el puente de Todos Los Santos. Y aunque sabemos que son muy pocos los afortunados que siguen teniendo la posibilidad de visitarlo, hemos querido compartir las rutas que hicimos para que, el día que podamos pulular por el mundo libremente, conozcáis este maravilloso y no tan conocido valle, el valle de Hecho.

Valle de Hecho, un tesoro escondido en el Pirineo

El valle de Hecho se encuentra casi en el extremo occidental del Pirineo aragonés, en la comarca de Jacetania. No es que no se conozca; a cualquiera que le guste la montaña y conozca el Pirineo, conoce su existencia. Sin embargo, sí que nos atrevemos a decir que no es de los más populares, como puede ser Ordesa, quizás por su localización o acceso. 

La idea de visitar este valle surgió al comenzar a pensar en los posibles planes para un puente de 3 días en pleno otoño. Queríamos montaña, el Pirineo en específico, donde pudiéramos ver hojas de todos los colores cálidos de Pantone y sin que estuviera llena de gente. Israel sugirió ir al valle de Hecho y a mí me pareció perfecto 🙂

Y nuestro puente fue así, PERFECTO. Quizás suene exagerado, pero es que no habríamos pedido nada más. Al estar Aragón y sus tres capitales confinadas perimetralmente, apenas había gente; nos hizo un tiempo más que agradable para estar entrando ya en noviembre; y los esperados colores otoñales no defraudaron 😉

Os contamos aquí las tres excursiones que hicimos:

Día 1: ruta por la selva de Oza

La selva de Oza es un paraje natural precioso que se encuentra en el valle de Hecho, dentro del parque natural de los valles occidentales. Sus bosques, durante  los meses de otoño, se llenan de colores: amarillo, rojo, marrón, naranja…, y no podíamos decir que habíamos estado en el valle de Hecho sin haber disfrutado de este espectáculo natural. 

Dejamos la furgoneta en el parking del fondo del valle y la ruta comenzaba casi al lado, donde se encuentra un parque de arborismo. Junto al río que pasa entre el parking y este parque, hay una fuente natural donde llenar las cantimploras de agua fresquísima 😉

Nada más adentrarnos en la selva de Oza, nos rodearon paisajes totalmente otoñales y acogedores. ¿Habían puesto para nosotros aquella alfombra de hojas secas por todo el bosque? 😛 Cruzamos varios ríos -que siempre hacen aun más bonitos los paisajes-, la mayoría con algún tipo de puente excepto uno, donde nos cruzamos con dos parejas. Una pareja, que llevaba botas impermeables, decidió cruzarlo con las zapatillas puestas. La otra pareja y nosotros, con zapatillas de trekking más ligeras, optamos por descalzarnos por si acaso. ¡Y madre mía si estaba fría el agua! 

Tras aquel momento de frío máximo, llegó el sol a una altura suficiente como para calentar este cerrado valle, y no tardamos mucho en empezar a quitarnos capas hasta que, finalmente, acabamos en pantalón corto y camiseta de tirantes. ¿Seguro que es 31 de octubre? Será el maldito calentamiento global, pero bendito sean los últimos días de calorcito.

Almorzamos en un rincón con buenas vistas al valle y seguimos andando hasta que llegamos a una pista que nos llevó hasta la carretera. Este fue el punto más lejano del parking. Para la vuelta, cruzamos la carretera y cogimos el camino paralela a ella, que es una antigua vía romana. En este camino el paisaje es algo más árido, con más piedras y rocas que hojas de colores, pero pudimos encontrar buenas panorámicas en algunos puntos.

A medio camino de vuelta, se sale de nuevo a la carretera a la altura de un puente. Aquí hay dos opciones: cruzar el puente y hacer el último trozo por el mismo camino que por la mañana, o terminar la ruta por la carretera. Nosotros escogimos la segunda, ya que se estaba atardeciendo y no nos apetecía cruzar el río descalzos de nuevo. Normalmente somos muy de evitar andar por asfalto, pero es que esta carretera es un congosto muy bonito, así que no se nos hizo nada pesado 😉

La excursión nos costó algo menos de 5 horas, andando tranquilamente, parando a hacer fotos, etc. Es una ruta muy agradable y fácil, apta para toda la familia 🙂

Track de la primera ruta

Día 2: ascensión al Castillo de Acher

El Castillo de Acher es un pico de 2384m que se encuentra en la selva de Oza, y su nombre se debe a que tiene un aspecto de fortaleza. 

Hacía mucho tiempo que no hacíamos un pico, por lo que comenzamos la ruta con muchas ganas. El punto de inicio es el mismo que el del día anterior, hasta que llegamos a un cartel que nos indicaba un desvío hacia la izquierda. Al ser una excursión más larga, madrugamos para que nos diera tiempo, y eso hizo que las temperaturas fueran más bajas… pero solo al principio. 

El camino de la conquista del Castillo de Acher es una de estas rutas que, desde que empiezas a andar hasta que llegas a la cima, apenas paras de subir. Es por eso que, aunque el sol aún tardó en salir, pronto entramos en calor y también anduvimos con la lengua fuera. ¡Cómo se nota cuando uno no está entrenado!

Al salir del bosque, llegamos a una especie de prado justo debajo del Castillo. ¡La verdad es que acertaron con el nombre! Es indiscutible que tiene aspecto de castillo. Pudimos ver también una manada de ciervos saltando de roca en roca con elegancia. (Es muy probable que fueran corzos, pero me gusta pensar que eran ciervos :P) Paramos a almorzar al sol, nos adelantaron dos chicos y un perro, y seguimos con la marcha, hasta llegar a una zona rocosa en la que tuvimos que trepar un poquillo, pero poco. Llevábamos incluso cascos porque Israel ya había hecho este pico y recordaba este trozo más peliagudo, pero la verdad es que no fue necesario ponérnoslos. 

Ya solo nos quedaba caminar por la parte superior del Castillo hasta llegar al punto más alto. ¡Conseguido! En la cima hicimos una parada un poco más larga para comer tranquilamente y disfrutar de las preciosas vistas. Pero lo que más nos gustó fue la sensación de soledad y de libertad, estando allí en medio de la nada, solos y en silencio. 

La bajada fue por el mismo camino todo el rato, por lo que no paramos de bajar desde la cima hasta el coche, sin llanos para descansar las rodillas. Por ello, llegamos abajo más rápido de lo que habíamos imaginado. Suficiente por hoy, ¡a estirar y a descansar!

En total la excursión completa nos llevó unas 7 horas con dos paradas, para almorzar  y para comer tranquilamente en la cima, donde estuvimos cerca de 45 minutos disfrutando de las vistas.

Track ascensión castillo de Acher

Día 3: de domingueo en Aguas Tuertas

Aguas Tuertas es de estas rutas muy bonitas y muy muy sencillas, que nunca llegas a hacerlas porque te da pereza al pensar en toda la gente que puede haber. Pero este puente era diferente: no hay casi nadie en el valle, y probablemente en todo el Pirineo. Era nuestra oportunidad para hacer esta ruta sin gente, ¡y así fue! 😀

Para esta pequeña excursión, en vez de dejar la furgoneta en el parking de los últimos dos días, seguimos por la pista que nos llevaba aún más al fondo del valle. El terreno no está en muy buen estado, con muchos baches y piedras, así que hay que ir bastante despacio y con miedo de que se dañe el coche. Se llega a un punto donde hay un cartel que dice «solo vehículos autorizados», y es allí donde empieza la caminata.

La verdad es que es lógico que vaya mucha gente (para ser el valle de Hecho) a hacer esta ruta, porque es muy fácil y muy bonita. Caminamos durante un rato por la misma pista, y al llegar a una pared comenzamos a subirla por caminos más estrechos aunque muy bien señalizados. Pero si alguien prefiere seguir subiendo por pista, por ejemplo unan familia con niños, tiene también esa opción 😉

Elijas la opción que elijas, la subida es bastante corta, hasta que llegas a una caseta. A partir de ahí se extiende una gran planicie llena de riachuelos y charcas: las Aguas Tuertas. El resto de la excursión consiste en caminar –teniendo cuidado de no llenarte de barro hasta las rodillas- hasta llegar hasta el fondo del prado o hasta que encuentres un rincón agradable donde sentarte a almorzar, como hicimos nosotros. Y la vuelta se puede hacer por el mismo camino o por lado contrario de la planicie. Nosotros elegimos el primero, ya que no sabíamos si el otro lado estaba muy encharcado o no. Como marqueses con las zapatillas «limpias» 😛

De nuevo, nos acompañó un día increíblemente soleado y caluroso para esta época, para recargar las pilas para la hibernación. Fue una ruta ideal para descargar las piernas tras la excursión del día anterior. Además, repito, sin apenas personas, que es un lujo en un sitio como este 😉

Al ser el último día elegimos la ruta más corta, un total de 4 horas, saliendo y regresando al aparcamiento.

Track de Aguas Tuertas

Dónde dormir en el valle de Hecho

Para los que viajéis en furgoneta como nosotros, os contamos dónde dormimos nosotros durante esta escapada. En el parking del fondo del valle no se puede pernoctar ya que está dentro del parque natural de los valles occidentales. De hecho, hablamos con una pareja que habían dormido allí y les habían multado. 

Nosotros bajamos hasta el pueblo de Hecho, que ya se encuentra fuera del parque natural, y encontramos una especie de merendero fuera del pueblo. Junto al parque había una fila para aparcar así que pasamos las noches allí. Además, había bancos y mesas en el merendero para cenar o desayunar si no hace demasiado frío. ¡Acordaos de dejar el sitio mejor de lo que estaba antes de llegar! 😉

 

Esperamos que os haya gustado esta entrada y que os hayan entrado ganas de ir a descubrir este valle escondido, pero cuando llegue el momento. También esperamos que, con las fotos, os hayamos podido transportar a los paisajes tan bonitos que pudimos ver. 

Si conocéis otras rutas chulas en el valle de Hecho contadnos en los comentarios, porque estamos seguros de que volveremos a visitarlo para hacer nuevas rutas y disfrutar de más paisajes 🙂