Durante los primeros días de este nuevo año, conseguimos hacer una escapada fuera de los habituales lugares que solemos frecuentar para escalar, y descubrimos un lugar increíble que nos ofreció mucho más que senderismo en Olba, paredes infinitas o vías de escalada magníficas.

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Barrancos que crean bonitos paisajes

Barrancos que crean bonitos paisajes

Comienza el 2019

Ya están aquí las fechas de las grandes comidas y cenas, de los caprichos, de los «días especiales», de las cartas a los Reyes Magos, de los amigos invisibles, de los «un día es un día». Y no importa si quieren llamarla Fiestas del solsticio de invierno, Navidad, Janucá o Saturnalia; quien realmente lo celebra y se alegra de ello es, cómo no, nuestro amigo el Consumismo.

Personalmente, nosotros nos quedamos con la parte que nos gusta de estas fechas, porque al fin al cabo es una buena excusa para reunir con amigos y familias, y disfrutamos de buenos ratos  con ellos y de comida riquísima 😛

Ya en 2019, para comenzar el programa «Detox», típico elemento que no falta en una lista de propósitos de Año Nuevo, decidimos hacer un viaje a lo más recóndito de nuestra Comunidad Autónoma, aprovechando el puente de Reyes. Nos dirigimos hacia Olba, en la provincia de Teruel, entre Javalambre y Valdelinares.

Los cañones abundan por toda la región

Los cañones abundan por toda la región

El primer día realizamos una pequeña ruta por los alrededores, recorriendo los barrancos de la zona y disfrutando de unos días realmente veraniegos, con temperaturas que alcanzaron los 16ºC en pleno enero… ¡¡¡en Teruel!!!

En realidad, fue una ruta sin ningún interés particular, pero nos dio la oportunidad de disfrutar de la fotografía, siguiendo con la investigación de técnicas y composiciones, así como del sol calentando nuestro cuerpo y alma. 

El incidente Perris

Al pasar por la mitad de nuestra ruta, concretamente por el pueblo de Fuentes de Rubielos, un perrillo nos ladra a nuestro paso y extrañamente se une a nosotros, guiándonos durante gran parte del recorrido. Vemos cómo el perrillo se encuentra cómodo en la zona, bajando al río a beber agua, persiguiendo unos sarrios, y moviéndose con agilidad por los caminos. Lo que nos extraña es la falta de collar identificativo y lo limpio, cepillado y lozano que se encuentra el perro.

Tras más de 4 km de caminata, tomando varios desvíos y cruzando un par de ríos, nos comenzamos a preocupar por el perrete, ya que continúa con nosotros, claramente muy lejos de lo que creemos que es su casa. Una vez llegados a Olba y finalizada nuestra ruta, el perrete, al que ya llamábamos Perris, nos sigue hasta el coche, con lo que decidimos comenzar a investigar, de quién es ese perro.

El sol juguetea con los reflejos en el agua

El sol juguetea con los reflejos en el agua

Tras preguntar a varias personas en el pueblo, afirman que es el perro de unos vecinos, con lo que nos alegramos mucho y vamos a entregar el perrete. Pero al llegar a la casa, comprobamos que era un perro muy parecido, pero Perris no pertenecía a esa casa.

Seguimos movilizando a todo el pueblo, incluso a la concejala, pero no aparece el dueño por ninguna parte, así que decidimos elevar nuestra investigación un nivel superior pero…

Llamamos a la comandancia de la guardia civil de la zona, pero ya eran casi las 20.00 de un festivo y estaba cerrado. Después intentamos comunicarnos con la veterinaria más cercana. Evidentemente, no contesta; estaría en la cabalgata de los Reyes Magos. El Seprona tampoco contesta al teléfono. Hacemos unas cuántas fotos a Perris para que circulen por los Whatsapp de la zona, pero no podemos dejar a Perris abandonado. Finalmente, encontramos a un señor, (llamado Salvador…¿la casualidad? ;)) que nos comenta que le dejará comida y bebida en la puerta de su casa. Además, nos cuenta que ya lo hizo durante 8 años con otro perro que frecuentaba la zona. Así que, hacemos de tripas corazón y partimos de allí, dejando al pobre Perris sentado al lado de donde habíamos aparcado, mirando por el retrovisor solo una vez más.

Aquella noche nos costó dormir un poco. Estábamos preocupados por cómo estaría Perris y de si habíamos hecho lo correcto dejándolo en el pueblo, en manos del buen Salvador. Nos duele pensar en la posibilidad de que Perris fuera un perro abandonado y que podría vivir en la calle para siempre. No queremos ser pesimistas, y sobre todo porque no tenía ningún aspecto de perro callejero pero, desgraciadamente, muchos perros son abandonados en nuestra sociedad. Además, al ser fechas de regalos y caprichos, es inevitable darle vueltas al tema. 

Perris posando como un modelo

Perris posando como un modelo

Regalar/comprar/acoger un animal es una gran responsabilidad. No nos vamos a meter en el tema de comprar animales, porque nos alargaríamos mucho, pero el hecho de decidir tener una mascota es algo que se debe hacer con una previa reflexión. Un perro (o cualquier otro animal) no es una camisa que se puede devolver si nos va grande, o si no es tan bonita como parecía en la tienda. Es un ser vivo. Es una vida. Y el respeto a la vida es un valor absoluto.

Una persona que decide tener un animal debe comprometerse hasta el final y sin condiciones. Si te da pereza sacarlo a pasear 2-3 veces al día, habértelo pensado antes; lo sacas igual. Si no sabes dónde dejarlo mientras estás de vacaciones porque un hotel de perros cuesta mucho dinero, habértelo valorado antes; lo pagas o no te vas de vacaciones, y punto. Y si no eres una persona responsable y comprometida, haz el favor de no tener animales. Gracias. 

Increíble puesta de sol en el camino

Increíble puesta de sol en el camino

En fin, sentimos ponernos así pero es que no es la primera vez que vivimos una experiencia de este tipo. Esperamos que Perris haya encontrado a su dueño o que Salvador esté cuidando de él… En cualquiera de los casos, que esté en buenas condiciones 🙂

En la próxima entrada, os contaremos qué más hicimos durante el resto del puente 😀

La ruta que seguimos en Wikiloc

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